LEGENDARY HOTELS

Chateau Marmont: Un hotel con la boca cerrada
Por Pablo Burgués

 

Si ningún famoso se ha dignado a palmar de sobredosis en tu hotel; si ninguna Rock Star se ha paseado en bolas por tu lobby; si nadie ha usado una de tus habitaciones para montar una orgía de dimensiones bíblicas… Entonces me veo en la obligación moral de decirte que lo tuyo no es un hotel decente, sino un triste camping con puertas. O peor aún, un resort.

Y es que si el homo sapiens fuese un animal de fiar, la categoría de un hotel no se mediría por anodinos comentarios de TripAdvisor, sino por la cantidad y calidad de los desmadres acontecidos tras sus muros. De ser así, el Chateau Marmont de Los Ángeles tendría más estrellas que el cinturón de Orión.

 

Uno de esos bochornosos (a la par que maravillosos) acontecimientos tuvo como protagonista a John Bonham, batería de los Led Zepellin. Una calurosa noche de verano el manager de la banda se encontraba en el lobby del Marmont reunido con los abogados de una gran discográfica. Tras meses de duras negociaciones, un nuevo y multimillonario contrato estaba a punto de cerrarse entre ambas partes. Pues bien, al bueno de Sir Bonham no se le ocurrió mejor manera de mostrar su agradecimiento y respeto hacia el sello que pasearse por la recepción del hotel en bolas a lomos de su Harley. Según cuentan nadie resultó herido, eso sí, espero que el sillín de la moto fuera de cuero bueno y no sintético, porque la combinación “escay” + “sudor estival” + “esfínter a pelo” puede llegar a generar un efecto vacío de más de 7 atmósferas y no te extirpan la moto del culo ni tirando de radial.

Y ya que hablamos de piel y batacas, otra batallita sonada fue la protagonizada por Keith Moon (el desfasao de los Who) quien tras ver salir volando un televisor por la ventana de la habitación de Keith Richards (el desfasao de los Rolling) decidió subir la apuesta y lanzó el sofá de la suya a la piscina. Según sus propias palabras lo hizo “para comprobar si flotaba”, una duda existencial que ha acompañado al hombre desde sus orígenes.

En cuanto a lo que folleteo se refiere, se rumorea que Johnny Depp y su por entonces novia (la siempre discreta y comedida Kate Moss) se dieron fuerte y flojo en todas y cada una de las camas del Marmont. El dato no está nada mal teniendo en cuenta que en el hotel hay 63 habitaciones, muchas de ellas con cama supletoria… Pero personalmente me parecen muchos más interesantes los números de Dennis Hopper, quien en lugar de perder tiempo y dinero saltando de habita en habita decidió pillar solo una y meter en ella a 50 conejitas Playboy para él solo. Sin duda dos maneras muy diferentes, aunque igualmente respetables, de encontrarse a uno mismo.

Pero no todo fueron risas en el 8221 de Sunset Boulevard… Una noche de marzo de 1982 se juntaron allí tres perlitas con más peligro que Las Grecas: Robert de Niro, Robin Williams y John Belushi. Al amanecer los dos primeros plegaron para su casa, pero al tercero le pilló la vaquilla y siguió de farra eternamente… 5 días más tarde lo encontraron cacahuete en su habitación con una sobredosis de speedball (mezcla de heroína y cocaína por vía intravenosa, una mixtura menos recomendable que un colirio con Super Glue 3).

 

Y te estarás preguntando ¿si realmente todas esas cosa guapas sucedieron en ese lugar, cómo es posible que nunca antes haya oigo hablar de él? Pues porque una de las claves del éxito del hotel es la discreción. De hecho no existen apenas fotos ni grabaciones de las cosas que te he contado por lo que muchas de ellas se mueven entre la realidad y el rumor. Así que como bien decía Harry Cohn, fundador de Columbia Pictures: “Si vas a meterte en problemas, hazlo siempre en el Marmont”

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